Ranking de igualdad de mujeres y hombres en los partidos y movimientos políticos en Colombia
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La participación política de las mujeres es uno de los derechos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
2016 · 28 pages

Abstract
Sin embargo, son múltiples los obstáculos que enfrentan las mujeres para ejercerlo con garantías y en condiciones de igualdad con los hombres. Estos obstáculos tienen que ver con la separación de los ámbitos público y privado, y la asignación de los primeros como típicos de los hombres y de los segundos como de ocupación natural por parte de las mujeres. Adicionalmente, son identificados como "frenos" a la participación de las mujeres "las actitudes caudillistas, la centralización del poder, las prácticas que favorecen las cúpulas, los estilos políticos tradicionales" y la percepción de corrupción que la ciudadanía tiene frente a la política. En el ámbito subnacional, se reconoce una relevante participación sociopolítica de las mujeres en el contexto comunitario, religioso y educativo. Esta ha supuesto una apertura a espacios de involucramiento y participación de las mujeres en los que se han ideado conductos novedosos y alternativos para incursionar en la vida pública dentro de sus territorios. Sin embargo, en términos de política electoral, los avances continúan siendo lentos y para superar la subrepresentación de las mujeres en la política, se requiere implementar medidas afirmativas para promover sus liderazgos e inclusión. El departamento del Meta no es ajeno a esta situación y se observa que, del total de personas elegidas por voto popular en los comicios de 2015, las mujeres representan el 20.6%. Los resultados electorales en el nivel municipal muestran que, de 29 alcaldías, se eligió solo una mujer como mandataria, que corresponde a Ingriht Acosta, Alcaldesa de Cubarral. Es decir, el 3.45% de los municipios metenses son gobernados por mujeres, esto a pesar de que el porcentaje de mujeres candidatas fue de alrededor del 16% y de que en los comicios anteriores habían sido elegidas dos mujeres. A nivel departamental se presenta una mayor presencia de mujeres y en particular se destaca la elección de Claudia Marcela Amaya García como la primera gobernadora del Meta por voto popular. De igual forma, se resalta la elección de cinco mujeres a la Asamblea Departamental, que representan el 41.7% de la corporación. En relación con las candidaturas, de las 100 personas que buscaron acceder a la Asamblea del Meta, el 38% fueron mujeres. Estos resultados evidencian avances y retrocesos en términos de la participación política de las mujeres metenses, pues esta sigue siendo limitada y muy lejana a la paridad, lo cual hace necesario que las colectividades políticas establezcan o fortalezcan sus estrategias para eliminar los obstáculos para la participación de las mujeres. El Ranking de igualdad entre hombres y mujeres en los partidos y movimientos políticos es una herramienta que permite hacer seguimiento al compromiso de los partidos en reducir las brechas de género, alrededor de tres componentes: el organizacional, el programático y el electoral. El Ranking ha sido aplicado en tres ocasiones en el nivel nacional y por primera vez se aplica en el nivel territorial, para analizar los resultados del ciclo electoral conformado por los comicios al Congreso de 2014 y las elecciones regionales de 2015. La dimensión organizacional es fundamental para avanzar hacia una composición paritaria de los órganos de decisión en todos los niveles jerárquicos y territoriales, incluir la temática en las actividades de capacitación y implementar acciones de formación política de mujeres con el fin de reducir las brechas de género existentes. Además, es necesario impulsar la creación de un mecanismo para la igualdad de género. En la dimensión electoral, los partidos y movimientos políticos deben promover condiciones igualitarias de competencia electoral, utilizar listas paritarias y criterios ordenadores para garantizar la participación de las mujeres, y evitar y sancionar actos de acoso y violencia política hacia ellas. En la dimensión programática, las colectividades deben revisar que sus contenidos programáticos respeten y garanticen la igualdad de género, y asumir el compromiso frente a la sociedad civil de trabajar por los derechos de las mujeres. El Ranking demuestra
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