USAID
La democracia en Guatemala ha tenido avances y retrocesos, pero una cosa queda clara: siempre es perfectible.
2009 · 8 pages

Abstract
Un aspecto fundamental en ello es el diálogo: la capacidad de los actores sociales de comunicarse constructivamente en función de sus intereses, incluso cuando divergen. Para ello el diálogo posee al menos tres características: que sea informado, empoderado y competente. El diálogo informado se construye con evidencia, más que simplemente con regateo de posiciones; en el diálogo empoderado los actores se encuentran en condiciones de equivalencia en poder; y diálogo competente es aquel en que las partes son capaces de involucrarse en una conversación que afirma sus intereses pero incorpora los de sus contrapartes. El acceso a información y su uso abona a estas tres características del diálogo. En los dos últimos años los ministerios de Educación y Salud en Guatemala han trabajado con apoyo de USAID para implementar una Plataforma Integrada de Información Social que relaciona grandes cantidades de datos del sector social, y que en forma innovadora permite al usuario ver y manipular múltiples bases de datos. Más aún, la Plataforma está disponible en la Internet. Sin embargo, más que de tecnología, se trata de una intervención de política, planificación y diálogo. En ella la tecnología es clave para asegurar acceso oportuno e integrado a los datos, lo que facilita su uso en el análisis y el diálogo. La democracia necesita diálogo informado, empoderado y competente. Más que datos, se requieren sistemas que usan la información para contribuir a la toma de decisiones, la transparencia, la rendición de cuentas y el diálogo de políticas. La información es necesaria para tomar decisiones y planificar. Contar con políticas y planes basados en evidencia exige procesos decisivos que funcionen de forma regular y predecible, basados en información precisa, y producidos con eficiencia. Las políticas en un marco democrático son fruto del debate entre miembros de la sociedad. Sin embargo, es el Estado el que recoge las intenciones y las integra como decisiones para el quehacer (o el no-hacer) de las instituciones. La planificación es una función de "bisagra" que media entre las políticas públicas y las acciones concretas de las instituciones. La planificación parte de la comprensión detallada de las políticas en sus propósitos (políticas sustantivas) y en sus medios preferidos (políticas de gestión). De esta comprensión el planificador "traduce" la política en instrucciones de acción: qué hacer, dónde hacerlo, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, con qué hacerlo. La información es necesaria para rendir cuentas. Además del diseño y conducción de las políticas y los planes, el gobierno tiene una responsabilidad fundamental de rendir cuentas a los ciudadanos. Esta rendición de cuentas no es simplemente financiera, aunque esta sea importante. Los ciudadanos también tienen derecho a informarse sobre la producción de bienes y servicios, sobre los resultados del uso de recursos y, de manera particular, a monitorear el desempeño de los compromisos de política del Estado y los gobiernos en lo particular. La información es necesaria para construir ciudadanía democrática. Además de las competencias y responsabilidades del aparato público para manejar, usar y difundir información, hay también una necesidad ciudadana con respecto a la información. La Ley de Acceso a la Información Pública (Decreto 57-2008) reafirma y norma en detalle este derecho. Las instituciones necesitan abordar el manejo de datos y la integración de información para cumplir con estas responsabilidades. La información es un elemento clave para asegurar la accesibilidad y la transparencia de la información, así como una vía de rendición de cuentas del Estado ante la sociedad.
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