Complementariedades y Encadenamientos Sectoriales para la Producción de Bienes Exportables en los Países del DR-CAFTA
Sign inCHEMONICS
El país firmó el DR-CAFTA el 5 de agosto de 2004 y su entrada en vigor en la República Dominicana data del 1 de marzo de 2007.
2010 · 144 pages

Abstract
El inicio de la fase de implementación incluyó arreglos institucionales relevantes y reajustes fiscales. Para aprovechar el acuerdo, se requiere, por un lado, que el gobierno dominicano implemente políticas favorables al incremento de la oferta exportable, de manera que el país desarrolle la capacidad necesaria para aumentar las ventas de bienes al exterior; y por otro lado, se requiere que el sector productivo diseñe alternativas de producción y competencia que le posibiliten competir de manera exitosa. La investigación desarrollada en este contexto buscó responder a la pregunta de en qué medida los países firmantes del DR-CAFTA se complementan unos a otros en el ámbito de la producción, y cómo los diferentes sectores productivos pueden encadenarse para aumentar sus exportaciones a los Estados Unidos mediante la acumulación de origen de sus ofertas. Para responder a esta pregunta, se calculó el Índice de Complementariedad Comercial (ICC) y el Índice de Similitud de las Exportaciones (IS), a los fines de indagar los niveles de complementariedad y competencia existentes entre República Dominicana y sus socios centroamericanos. Los resultados de estos cálculos evidenciaron la existencia de complementariedad comercial en un considerable número de subpartidas arancelarias del Sistema Armonizado, así como también relaciones de competencia, reflejándose los rubros en donde República Dominicana tiene una estructura productiva similar a la de sus contrapartes de Centroamérica. Estos cálculos pusieron al descubierto nichos de mercado en el bloque centroamericano que no han sido explotados suficientemente por los exportadores dominicanos, según las cifras de comercio consultadas. Las subpartidas que evidenciaron complementariedad comercial, tales como ron y aguardiente de caña, barras de hierro con muescas, seccionadores y conmutadores, preparaciones para sopas, entre otros, podrían constituirse en verdaderas oportunidades de producción y negocios, porque son productos que RD está en capacidad de producir, por una parte, y por la otra parte, son también productos demandados por los socios comerciales centroamericanos. Incrementar la oferta exportable de estos bienes y, concomitantemente, diseñar y desarrollar una ambiciosa estrategia de mercados, podría redundar en un incremento de las exportaciones dominicanas hacia el bloque centroamericano, que evidencia una importante demanda por esos bienes, pero que actualmente la suple comprando en el resto del mundo. El fenómeno contrario a la complementariedad comercial, se manifiesta como una condición en la cual existe similitud en la producción y exportaciones de varios socios comerciales que tienen estructuras productivas similares. En este punto, ya no existe complementariedad, sino competencia comercial. Si trasladamos esta situación al caso que nos ocupa y tomamos como referencia el DR-CAFTA, estamos entonces frente a la siguiente realidad: RD y Centroamérica compitiendo juntos para colocar exportaciones en el mercado de los Estados Unidos de América, con similitud de condiciones. La existencia de similitud productora y exportadora expuesta en el párrafo anterior no podría considerarse una condición desventajosa en sí misma; sin embargo, es innegable que conlleva algunos retos adicionales. Uno de ellos es que el sector productivo nacional debe poner atención especial al comportamiento del mercado y a la búsqueda de una mayor competitividad permanentemente, con todo lo que la misma implica (precios competitivos, calidad, servicios, variedad, etc.). En nuestra opinión, estos retos pueden ser convertidos en oportunidades para el sector productivo dominicano. Al hablar de convertir retos en oportunidades, tal como fue expresado previamente, nos estamos refiriendo a aunar esfuerzos (sector público y privado) para la creación de una cultura exportadora. Es decir, propiciar una vocación exportadora fuerte. Ante una competencia cercana, es necesario monitorear el mercado objetivo en términos de ver cómo se comporta, cómo reaccionan los competidores y cuáles son las exigencias del público consumidor; a la vez, buscar alternativas para mejorar procedimientos y técnicas de producción, revisar procedimientos de control internos en la empresa para evitar filtraciones innecesarias
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