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La Estrategia Cultural y Artística de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición identificó la Peregrinación a la Memoria de los Mártires del Alto Ariari como un ejemplo de cómo los procesos artísticos y culturales pueden ser herramientas para la resistencia de la población víctima del conflicto en El Castillo, Meta.
2020 · 8 pages

Abstract
Este evento anual permite a la comunidad hacer un aporte al relato de la verdad, narrando sus propias historias y hechos victimizantes. El recorrido anual lleva consigo cantos, bailes, murales, artistas visuales y manifestaciones artísticas que desde lo simbólico le cambian el significado a múltiples lugares que por años evocaron temor y recuerdos dolorosos. En medio de estas intervenciones culturales, sucede un proceso de duelo colectivo que aunque está atravesado por narrativas individuales, se cobija de un consenso comunitario sobre lo ocurrido durante la guerra y la persecución en El Castillo. La religiosidad, siendo un componente cultural de esta comunidad, se ha transformado y ha desempeñado un rol singular en este ejercicio. Los espacios que suelen disponerse para la liturgia, aunque continúan siendo encuentros de fe, amplían su espectro y abarcan temas y ejercicios de memoria. La figura de la Misión Claretiana ha puesto en evidencia que la religiosidad en este territorio se enraiza fuertemente con el pensamiento político y organizativo de la región y en consecuencia, es el bastión de fe y de resistencia de muchas de estas personas, para seguir clamando justicia y esclarecimiento. El municipio de El Castillo, ubicado en la base de la Cordillera Oriental colombiana, ha vivido fuertes tensiones políticas y sociales que generaron hechos violentos y victimizantes. La confrontación entre guerrillas y paramilitares fracturó la cohesión social de El Castillo, generando una profunda política entre los habitantes de las diferentes veredas ubicadas en zonas geográficamente separadas. La estigmatización de los habitantes de El Castillo se agravó con el paso del tiempo, reflejando unas tensiones que sobrepasaron a la comunidad y llegaron hasta el estamento institucional. La comunidad de El Castillo resistió a la violencia y la persecución, y en 2006, 35 familias desplazadas por los grupos paramilitares decidieron regresar para conformar la Zona Humanitaria de la Comunidad Civil de Vida y Paz, Civipaz, en el corregimiento de Puerto Esperanza. A partir de la creación de esta zona humanitaria, la población empieza a organizarse en torno a prácticas culturales tales como conmemoraciones, vigilias, peregrinaciones, marchas y encuentros por la reconciliación y la paz en la región. La Peregrinación a la Memoria de los Mártires del Alto Ariari es un ejercicio de dignificación a las víctimas, pero también es un mecanismo para recuperar y unir al territorio. Caminar se ha vuelto un acto de resistencia cultural, y la peregrinación es un proceso de memoria y reconocimiento que la comunidad de El Castillo viene realizando desde hace varios años como forma de resistencia desde lo cultural. En la Peregrinación 2020, se visitaron por lo menos 15 veredas de El Castillo, en todas ellas, la comunidad recibió a los y las asistentes con alegría y hospitalidad. Muchas de las actividades tuvieron muestras artísticas y culturales, que fueron el vehículo de memorias y sentires. Algunas de ellas fueron el mural pintado en Caño Sibao con los nombres de varias víctimas, el proyecto "Muñecas de la Memoria" en El Cable, la visita a un mural que celebra la Dignidad Campesina en La Esmeralda, y la eucaristía en La Cima, donde se repartió una cartilla con nombres de varias de las víctimas del conflicto armado en el municipio.
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