USAID DEC
La Política de Promoción del Riego en Guatemala se enfoca en desarrollar el riego en el país y mejorar la producción de alimentos, fibras y otros insumos para la industria.
2013 · 50 pages

Abstract
La política busca impactar de manera significativa en la generación de empleo y desarrollo integral de las familias, principalmente de las que practican la agricultura familiar campesina. El país tiene un amplio potencial de riego, ya que solo el 29 por ciento de las áreas agrícolas con muy alta y alta necesidad de riego cuentan con agua. La promoción del riego se enfocaba anteriormente en incrementar el área bajo riego y construir infraestructura predial, pero la presente Política reconoce la necesidad de la participación del Estado en la construcción de infraestructura pública extra-predial, como centros de almacenamiento y vías de conducción de agua, para que los productores puedan acceder a ella a precios competitivos. La política también incluye un manejo integrado del riego, lo que impulsa la sostenibilidad ambiental del riego, la gobernabilidad por el uso del agua, acrecienta la competitividad de pequeños y medianos agricultores y promueve la equidad en el goce de los beneficios que devienen del acceso al riego. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) priorizará recursos y pondrá en práctica esta Política con un plan maestro y de inversión usando los más altos estándares técnicos, y dedicará un equipo especializado para la gestión exitosa del plan. Los principales desafíos de la agricultura bajo riego en Guatemala son la modernización institucional, la profesionalización de la gestión del riego en el MAGA, el incremento de la eficiencia en el uso del agua, la ampliación de áreas agrícolas bajo riego, la sostenibilidad ambiental, la equidad en el uso del agua y la gobernabilidad. En materia de gestión pública del riego, los desafíos son grandes y deben enfrentarse a través de dos vías: el desarrollo de legislación para regular los derechos de uso y aprovechamiento del agua para los diversos fines, incluido el riego, y el desarrollo de una sólida institucionalidad para la administración del recurso a nivel nacional, dentro del MAGA, y a nivel de los gobiernos municipales. Guatemala tiene 3,7 millones de hectáreas de superficie con potencial para agricultura, considerando las clases agrológicas I a IV. El maíz y el frijol se cultivan en poco más de un millón de ha, la mayoría sin riego, por lo que la producción depende del régimen de lluvias. Paralelamente, en las áreas con menor déficit de lluvia, el cultivo de palma africana bajo riego sustituye a estos granos básicos, que son la base alimentaria del país. Guatemala ocupa los puestos 18 y 15 en productividad de maíz y frijol, respectivamente, entre un grupo de 23 países evaluados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto contrasta con la productividad de los cultivos que tienen riego, tales como el banano, la caña de azúcar y la palma africana bajo riego en la Costa Sur. La situación expresa la alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria en el país, en un contexto de alta pobreza rural y una agricultura grandemente basada en cultivos estacionales, sin riego, altamente dependientes del clima en una época de creciente variabilidad climática. Existe un vacío institucional considerable en la gestión pública del riego, lo que debe enfrentarse a través del desarrollo de legislación para regular los derechos de uso y aprovechamiento del agua para los diversos fines, incluido el riego, y el desarrollo de una sólida institucionalidad para la administración del recurso a nivel nacional, dentro del MAGA, y a nivel de los gobiernos municipales.
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