AGENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS PARA EL DESARROLLO INTERNACIONAL
La Amazonía Andina es una región que cuenta con una inmensa biodiversidad y vastas cuencas hidrográficas transfronterizas.
2012 · 12 pages

Abstract
El manejo del agua en dichas cuencas requiere integrar el enfoque ecosistémico con diferentes incentivos para la conservación, a fin de asegurar la provisión de servicios ecosistémicos de vital importancia para la satisfacción de las necesidades básicas de las poblaciones, sobre todo las más vulnerables. La Amazonía Andina cuenta con 12 sistemas hidrográficos que suman un total de 217.044 km de red hidrográfica y un caudal promedio de 219.000 m3/s. A nivel socioeconómico, los lagos y cochas son una fuente importante de alimento, aprovechada mediante la pesca (para autoconsumo y para comercialización); y los ríos constituyen las vías de comunicación más importantes. A nivel ambiental, los ecosistemas asociados como el bosque amazónico son una fuente importante para la regulación del agua y brindan otros beneficios ligados a la producción de semillas, frutos, y productos forestales maderables y no maderables. La gestión del agua en la Amazonía Andina en un contexto de cambio climático es un gran desafío. Un porcentaje importante de la economía y fuerza trabajadora de este territorio depende de actividades primarias sensibles al clima, tales como la pesca y la agricultura, así como la dotación de sus recursos naturales. Por ello, en la actualidad, los pueblos indígenas de la Amazonía Andina están involucrándose más en las discusiones relacionadas a la adaptación y mitigación del cambio climático y las diferentes estrategias para enfrentarlo. La Estrategia Andina para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos es ejemplo de una herramienta para lograr la gestión del agua con mayor equidad, eficacia y sostenibilidad en favor de la comunidad. En el DRAA 2012 se presentaron los siguientes avances en políticas y normas relacionadas con la protección del agua en los siguientes países: Colombia, Ecuador y Perú. En Colombia, la Política Nacional de Recursos Hídricos tiene énfasis en la sostenibilidad, reconoce al agua como bien público, de consumo humano prioritario, y como recurso estratégico. Su gestión debe ser integral y diversificada, teniendo a la cuenca como unidad de intervención, y promoviendo la participación equitativa de los actores involucrados. En Ecuador, la Constitución reconoce al agua como derecho fundamental de las personas y patrimonio estratégico. Se cuenta con una ley específica sobre Gestión Ambiental, que regula esta función de manera descentralizada. En Perú, el Ministerio del Ambiente tiene competencia exclusiva sobre los recursos hídricos, quienes deben coordinar su gestión con los gobiernos regionales. La gestión del agua por cuenca transfronteriza debe tener los elementos de buena gobernanza: participación y transparencia. Es necesario hacer una adecuada revisión de cada marco jurídico y promover de ser el caso, su adecuación o integración en instrumentos específicos a nivel de país, con miras a una gestión integrada transfronteriza. La conservación del agua y los ecosistemas asociados deberán constituirse en un objetivo estratégico para asegurar la provisión de servicios ecosistémicos para su población.
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